Entendiendo la Estructura de los Mercados: Montañas y Valles

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Los mercados no se mueven en línea recta. Suben y bajan, y esa secuencia de subidas y bajadas forma una estructura que podemos leer visualmente en términos de montañas y valles.

¿Qué es una montaña?

Una montaña es una formación de precio con forma de V invertida (∧). Los precios suben, alcanzan un techo, y luego bajan. El punto clave es el piso de la montaña: el mínimo más bajo de todos, el que marcó el inicio del movimiento alcista.

¿Qué es un valle?

Un valle es lo opuesto: una formación con forma de V (∨). Los precios bajan, tocan un mínimo, y luego suben. El punto clave es el techo del valle: el máximo más alto de todos, el que marcó el inicio del movimiento bajista.

El principio operativo

Compramos en el piso de la montaña. Ahí fue donde aparecieron compradores frescos que empujaron los precios hacia arriba.

Vendemos en el techo del valle. Ahí fue donde aparecieron vendedores frescos que empujaron los precios hacia abajo.

Esto no es arbitrario: coincide directamente con los principios de oferta y demanda. La demanda se originó en el piso de la montaña. La oferta se originó en el techo del valle.

El error más común: pelear contra la estructura

Muchas veces queremos vender en el techo de una montaña o comprar en el piso de un valle cuando lo mejor que podíamos hacer era simplemente seguir la tendencia. La estructura en términos de montañas y valles también nos da contexto sobre el comportamiento de los mercados — no solo puntos de entrada, sino una lectura de hacia dónde fluyen los precios.

Cómo se van confirmando las estructuras

Una manera fácil de determinar cómo se conforman estas estructuras es con la siguiente regla:

Violar el piso de una montaña confirma el techo de un valle. Es decir, el movimiento bajista que terminó por romper ese piso nos está diciendo que hay un valle en formación, y el máximo desde donde comenzó esa caída es el techo.

A su vez, si ese techo del valle es posteriormente roto al alza, tendremos un nuevo piso de montaña. La estructura se va construyendo paso a paso, confirmación tras confirmación.

Leer el flujo, no solo los extremos

De esta manera podemos seguir el flujo de los mercados y notar patrones: si recurrentemente los techos de los valles están siendo rotos al alza —con persistencia y energía— eso nos da una pista importante. Tal vez, en vez de tratar de encontrar el techo último de la gran montaña en formación, sería mejor esperar a un retroceso hasta el piso de una montaña próxima y comprar ahí, si vemos confirmación de que aparecen compradores frescos en el área.

Confirmación y paciencia: acechar las áreas de oportunidad

La confirmación de compradores y vendedores frescos en el área es importante. En principio, no queremos entrar en ninguna posición a ciegas. Queremos acechar las áreas de oportunidad: estar atentos a las zonas importantes, observar si aparecen compradores o vendedores frescos, confirmarlo, y recién ahí pensar en entrar en una posición.

Como seguramente ya lo notaron, la idea de esta metodología es nunca perseguir los precios. Por lo que incluso si tenemos la confirmación de la "frescura" de la estructura que estamos viendo, todavía necesitamos que los precios vuelvan hacia el área para entrar en los mercados. Pensemos siempre como si fuéramos a operar con órdenes límite en vez de órdenes de stop para entrar.

La entrada y el stop óptimos

Si por ejemplo estamos viendo el piso de una montaña, los precios se acercan, y aparecen compradores frescos que comienzan a generar estructura madura a la derecha del gráfico —eso es nuestra confirmación. Luego colocamos una orden límite en el área y un stop por debajo de esa nueva estructura madura.

Esto nos dará siempre una entrada óptima y un stop óptimo: colocado más allá de la estructura, poniéndonos a resguardo del ruido de los mercados que puede sacarnos de la posición para luego continuar exactamente en la dirección en que habíamos planeado.

Este punto es clave: todo stop absolutamente pegado a la estructura no puede escapar del ruido. En cambio, todo stop colocado "más allá" de la estructura le da margen a los mercados para respirar —para que existan, por ejemplo, tomas de liquidez— sin que nos saquen de la posición.

Los mercados son sistemas ruidosos

No solo queremos entender la estructura de los mercados en términos de máximos y mínimos. Queremos internalizar que son sistemas ruidosos que requieren un manejo del capital y el riesgo quirúrgico para no andar regalando nuestro dinero.

A primera vista parecerá que esta metodología es "suicida", pero pensemos: ¿qué porcentaje de los operadores que persiguen los precios generan ganancias en los mercados? Es bajísimo. Operando en áreas de oferta y demanda, protegiendo nuestro capital y maximizando nuestras ganancias en relación a lo que arriesgamos es la mejor chance que tenemos.

Leer la estructura correctamente es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es ejecutar con precisión: entrar en el momento justo, con el tamaño correcto, y con un stop que respete la realidad de los mercados.

¿Y los indicadores?

Esta metodología no es incompatible con los indicadores que ya usás. Al contrario: incluso si los utilizamos, la promesa es que analizando en confluencia con la estructura de los mercados nuestras operaciones aumentarán notablemente en efectividad — al filtrar aquellas operaciones que no tienen sentido en términos del flujo real de órdenes que conforma la estructura. Un indicador puede darte una señal, pero si esa señal va en contra del flujo estructural de los mercados, las probabilidades están en tu contra. La estructura primero, los indicadores después.

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Un saludo, Facundo Barros.

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